07 diciembre 2009

Preparada con un casco y unas cuantas tiritas

Vuelvo a dar señales de vida por el mundo bloguero para plantearos una cuestión por la que seguramente me caigan unas cuantas piedras a la cabeza.

Una vez dijo alguien que la crisis afecta más a aquellos que siempre han tenido dinero porque se encuentran con que no tienen trabajo y tampoco pueden vender ninguna de sus miles de posesiones (mansiones, yates, coches, joyas…) porque no hay nadie que se arriesgue a comprar. Animalitos, tendrán que posponer unos meses sus vacaciones en las Seychelles o comprarse un Porsche que corra un poco menos… Mientras, los pobres están acostumbrados a sobrevivir y a hacer malabarismos con la nómina. ¡Válgame dios! ¡Cuánto revuelo por unos cuantos pobres!

En fin… Está claro que no estoy a favor de la opinión de esta individua pero ¿qué pensarías de alguien que, en estos momentos de debilidad económica, puede darse con un canto en los dientes por que tiene trabajo pero, a la vez, sólo espera a que la despidan para poder cobrar la indemnización y el paro que la permitan escapar en busca de algo mejor?

5 comentarios:

  1. Hija mía, en primer lugar, tienes que dejar de considerar a Carmen Lomana como un ente (ya ni persona XD) digno siquiera de ser escuchado. Ella vive en un universo paralelo del que solo saldrá (hostia con la realidad mediante) el día que sus continuos dispendios acaben con la herencia de su difunto marido. Dicho esto, vamos a meternos en harina.

    El vivir con la espada de Damocles en forma de finiquito depende mucho de la situación personal. Y es que no es lo mismo vivir con papa y mama, que nos ampararán bajo su ala en caso de que nos vengan mal dadas que estar emancipado o peor, tirando del carro en una familia (esto último, agravado más si cabe si somos la única entrada de dinero en la casa).

    Además, si tenemos que esperar a que nos pongan de patitas en la calle para buscar otras lunas, estamos planteando algo mal. Nada nos impide hacerlo cuando aun nos encontramos trabajando, es más, esa situación nos permite evaluar las posibles ofertas con la calma que merecen, sin arrojarnos en los brazos del primer contrato-de-mierda que nos pongan delante de la cara.

    En fin, cerrando este ladrillo, te digo que quien se vea ahora en la calle, lo mejor que puede hacer es apretar los dientes y esperar que su currículum y su red de contactos le abran alguna puerta, pues desde luego, por experiencia personal y por lo que observo en mi entorno, este no es ni de lejos el momento más deseable para la búsqueda de empleo.

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  2. Sé de más de uno que está en esa situación, esperando un despido que le obligue a plantar cara a su vida y arriesgarse. No es que lo estén deseando, pero sí un "no me vendría mal que me despidieran". ¿Es bueno o malo? Pues tal y como están las cosas no sé yo qué decirte...

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  3. Qué te voy a decir. Que le echen huevos como voy a hacer yo y se piren y dejen hueco libre para quien sí quiere ese puesto.

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  4. ¿Sería una locura aceptar un puesto de niñera en Tailandia enseñando español a una niña de 11 años de padres italiano-canadienses y que la madre trabaja en la ONU?????

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  5. Conociéndote, tú estarías encantada en Tailandia enseñando español a una niña italiano-canadiense. Y si, además, te enteras de cómo ha entrado la madre a trabajar en la ONU y me lo cuentas, mejor que mejor :P

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