15 noviembre 2009

El que avisa no es traidor

Si bien es cierto que empecé esta andadura redaccional y digital diciendo que “nunca me he visto con ánimos como para empezar ni un diario tradicional […] ni un blog”, esto no es completamente cierto.

En cuanto a los diarios tradicionales, tuve uno hace unos años; pero el pobrecillo apenas sobrevivió una corta temporada. No sé si por falta de ideas (realmente no creo que fuera eso) sino más bien por miedo a que alguien pudiera encontrarlo y enterarse de lo que circula por mi cuerpo y mente (al menos en un blog estás segura de hasta donde la gente puede acceder a ti). Y otra de las razones para dejar el diario de papel creo que fue mi dejadez mezclada con mi verborrea. Es decir, que puedo estar semanas y semanas sin decir ni pío pero cuando me pongo… échense a temblar. Mis palabras se convierten en infinitas y, me imagino, para los demás, inaguantables. En este caso, como era en papel, nadie se aburriría de leer más que yo, pero mi mano decía ¡basta!

Y por otro lado, también he de confesar que empecé un blog hace meses (y meses). Y el animalillo duró… un día. El día de la inauguración. Bueno, en realidad ha estado durmiendo el sueño de los justos desde entonces pero ya me encargué de sacrificarlo para que no sufriera más. Obviamente no le hablé a nadie de su existencia porque total, no había nada que leer.

Lo que os digo, mi inconstancia y que, encima, no es que tenga mucho tiempo libre (soy chica multitarea, pero eso muchos ya los sabéis) harán que las temporadas de sequía se alternen con los post eternos. Lo he avisado así que ¡no me regañéis por no escribir!

Recemos por que algún día alcance un equilibrio.

3 comentarios:

  1. Si te soy sincera, al principio pensé que tendrías esto muchíííííííííísimo más abandonado. Tú sigue así, despacito y con buena letra, y nunca mejor dicho, que se te nota la licenciatura en periodismo :P

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  2. Yo tb pensé que no llegarías al tercer post, jajaja. Serás bienvenida al mundo bloguero cuando te apetezca, lo bueno de esto es que nadie te puede obligar a escribir salvo tú.

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  3. Que mujeres de poca fe... o será que me vais conociendo XD

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