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13 noviembre 2011

En el centro de la noticia

Si hoy hace apenas dos meses y tres días que volvía a tierras egipcias y, el mismo día que aterricé, las televisiones de todo el mundo se llenaron con imágenes de egipcios atacando la embajada de Israel en El Cairo; hoy, 12 de noviembre, piso suelo romano y Berlusconi decide dimitir de su puesto de primer ministro de Italia... (Por fin, todo sea dicho). Imaginaros con qué noticia han abierto los telediarios de medio mundo esta noche y qué titular ocupará la primera plana de los periódicos de mañana...



Muy graciosa decía yo ayer a mis amigos de 13TV (la televisión de la Iglesia) que los próximos días estaría "informando desde el Vaticano" (pues me venía a Roma de vacaciones) haciéndoles un guiño al veranito que "Be-ne-dicto, ¡Equis, Uve, Palito!" nos había dado. Y ellos me decían "sí, sí, ríete pero como pase algo ¡te llamamos!".

La casita del Papa reflejada en el río Tíber


Espero que no se les ocurra porque no sabría qué decir. Únicamente que sí, que esta tarde había bastante policía por todo el centro de la ciudad, que hemos visto una mini-manifestación anti Berlusconi y que hemos pasado ante lo que deben ser las oficinas del partido del Cavalieri pues varias pancartas rezaban "Berlusconi ¡presidente!".

De todas formas, tranquilidad en el frente que, como me ocurriera en El Cairo, nos hemos enterado de la noticia por la televisión y no porque haya altercados en las calles.

Yo, periodista de estudios pero no de profesión, vuelvo, y casi sin notarlo, a estar allí donde ocurren las noticias.

Con la Fontana di Trevi


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01 octubre 2011

Esto no son las Mil y una Noches


Ayer hizo tres semanas que volví a pisar suelo egipcio por tercera vez. Y una semana me queda todavía en la que llaman la "tierra de los faraones". Digo llaman puesto que de momento lo único faraónico que he visto en estos 22 días son las miles de figuritas para turistas que tratan de venderte en cada esquina y un par de esfinges que custodian la Columna de Pompeyo en Alejandría. Ni una sola momia ni una "pequeñita" pirámide.

Hacía 5 años que no venía por estas desérticas tierras y el mismo tiempo que no sentía lo que es vivir en un país islámico.

Todos imaginamos un país de ensueño en el que todo circula a la velocidad que marca el Nilo, las arenas del desierto... Que en Egipto todo se hace despacio, con calma... es verdad. Pero bueno, ¿calma? ¡qué estoy diciendo?! Se lo toman todo con una parsimonia que desespera al más paciente. Es imposible conseguir una indicación directa a la primera, es imposible pagar algo sin regatear y sin que intenten timarte y, definitivamente, es imposible llegar a ningún sitio a tiempo.



Dicen que el problema del Cairo, y Egipto en general, es que no hay semáforos, que no hay policía que regule el tráfico, que los sueldos son muy bajos, que no hay dinero para arreglar las cosas... Discúlpenme, el problema de los egipcios es que carecen totalmente de educación (y tienen una ingente superpoblación, que eso también cuenta). Pero la educación a la que me refiero no es de la que te enseñan en la escuela, que ésa es obligatoria y los niños van muchas horas a clase. No. Lo que les falta es la educación que se enseña en casa, la que te dice que si hay una cola, el que está delante va primero y tú lo respetas; que si la calle tiene pintados (que va a ser que no) tres carriles, no puedes apiñarte y sacar cinco; que la basura se tira a las papeleras y no por la ventanilla del coche; que si hay un policía que te dice que te pares, te paras y no empiezas a pitar para que te vuelva a dar paso; y que si eres policía no puedes dar paso a una calle, darte la vuelta, ponerte a mirar puestos y olvidarte de cuál es tu trabajo. Como tampoco que un taxista vaya a quejarse diciendo que una clienta no le quiere pagar porque no le da un ticket (al cual tienes derecho aquí y en filipindu, que si pagas te den un recibo) y el señor agente les mire a taxista y clienta con cara de "y a mí que me contais" y se de la vuelta. Tampoco puede ser que por cada cosa (como entrar a una mezquita y dejar tus zapatos en unos cajetones) tengas encima que dar una propina. Todo funciona a base de propinas. ¡Basta ya! A mí me cuesta mucho ganar mi sueldo, si doy una propina es porque alguien se lo merece, no por obligación. Esta mañana, esperando en la estación de trenes de Ramsés, se nos ha acercado un vagabundo poniendo la mano para que le diéramos algo. Pero no creáis que lo piden tranquilamente, no, te lo piden a gritos. Y encima le das algo y sale andando sin ni siquiera un "gracias". Así les va, que lo que se merecen es una patada en el culo o que no te paguen por el trayecto.

Es cierto que los egipcios son un pueblo amable y que, como se vio con la marcha que comenzó el 25 de enero, quieren poder vivir en paz y en unas condiciones dignas pero yo tengo claro que todos nosotros nos moriremos sin ver este país (y prácticamente todos los países islámicos) avanzar hacia la paz, la igualdad y la tranquilidad. Tienen muchas cosas que cambiar y no lo saben. Y no saben ni por dónde tienen que empezar porque tampoco saben lo que es la libertad (aquella que dicta que tu libertad termina donde comienza la de los demás). Quieren libertad pero la libertad no es anarquía, que es lo que impera en las calles (con o sin Mubarak). Cada uno va por su camino y el que tienes al lado o se aparta o los apartas.



Esto es duro, de verdad. Bonito de viaje pero duro en el día a día. Y ahora me diréis que porqué vuelvo... No lo sé, supongo que sigo buscando de dónde salieron las Mil y una Noches.
 
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22 julio 2010

Sobrarbe: Aínsa

Ni yo misma sé porqué hoy a mis neuronas les ha dado por recordar esta comarca de Huesca que visité por última vez el pasado mes de marzo. Es cierto que llevo unas cuantas semanas preparando un viaje al sur de Francia, concretamente a la Gascuña y el Perigord, y que esta zona está plagada de pueblos medievales como Aínsa pero de ahí a acordarme hoy y no ayer o antes de ayer…

Así que, voy a aprovechar esta coyuntura para quitarle un poco el polvo al blog y recomendaros una escapada ahora que estamos en época vacacional.

El Sobrarbe es una comarca se encuentra en el norte de Huesca, a los pies de los Pirineos y es, en lo que a documentación histórica se refiere, de las más desconocidas de la provincia. Limita al norte con Francia, al oeste con la comarca del Alto Gállego, al este con Ribagorza y al sur con el Somontano (conocido por sus vinos). La capital del Sobrarbe es Boltaña pero económica y turísticamente, la localidad principal es Aínsa (en aragonés L'Aínsa).


No tengo antecedentes familiares en esta zona (soy completamente “castellana”) pero tantas veces me trajeron aquí mis padres de vacaciones que la siento como una segunda casa. Adoro los Pirineos oscenses, el Sobrarbe y, en especial, Aínsa, que siempre ha sido el campamento base. Y no es porque lo diga yo, es que es visita obligada si se llega hasta esta zona. La localidad está situada en un promontorio en la unión de los ríos Ara y Cinca y su casco viejo está declarado como Conjunto Histórico-Artístico desde 1965.


Me voy a permitir la concesión de hacer publicidad del hotel donde siempre hemos sido más que bien recibidos: El hotel Apolo. La primera vez que me alojé allí fue en 1991, un año después de su inauguración, y tenía yo 6 años. A partir de ahí hemos repetido aproximadamente cada tres o cuatro años. Desde el 2000 lo han ido modernizando y le han añadido varios apartamentos. Aún recuerdo los desayunos a base de embutido de la zona y las cenas que terminaban con cuajada casera… Hoy que las comidas se dan en el restaurante-buffet, esa sensación de estar en casa se ha perdido un poco pero si podéis acercaros en temporada baja, el desayuno seguirá siendo “donde siempre”, al lado del bar. Y seguirá siendo José Antonio, el dueño del hotel, quien os traiga el café, la tabla de embutidos o lo que os apetezca.


Río Cinca a su paso por Aínsa


Volviendo al tema de la Aínsa histórica, el coche se puede dejar justo al borde del foso que rodea las murallas del castillo (de los siglos XI - XVI). De éste no quedan más que las mencionadas murallas y una restaurada torre del homenaje que algunos expertos niegan tenga origen medieval. En ella se encuentra el Ecomuseo de la Fauna Pirenaica. En el gran patio de armas se celebra durante el mes de julio el Festival internacional de música del castillo de Aínsa donde cantantes y grupos de todo tipo, como este año Melendi, Barón Rojo, Estopa o Pereza, amenizan las noches veraniegas. Allá en la “prehistoria” fue a tocar un grupo, Jarabe de Palo, que empezaba a sonar en las radios con su canción “La flaca”. Recuerdo que José Antonio nos insistió en ir al concierto pero para nosotros eran prácticamente unos desconocidos y nos fuimos a la cama. Más tarde nos dimos cuenta de la oportunidad perdida pero, para que os hagáis una idea de “todo” lo que sabíamos de esta gente, os diré que mi madre creía que la canción decía “…por un beso de la Paca yo daría lo que fuera…”.

Pero lo impresionante de esta ciudad se encuentra pasado el portalón del castillo: la Plaza Mayor. Está rodeada de soportales, de arcos ojivales y de medio punto distintos entre sí (de los siglos XIII-XV), que hoy albergan algunas tiendas y restaurantes. En una esquina de la plaza encontramos la Iglesia románica de Santa María (de claro aspecto defensivo como indican las saeteras de su torre) en la que se pueden visitar el claustro pentagonal (tres lados románicos y dos góticos), la cripta (descubierta durante la restauración del edificio) y la torre de 30 metros que destaca sobre el perfil de la ciudad. 

Aínsa de noche - Plaza Mayor y torre de la iglesia


Desde la plaza mayor parten las dos empedradas calles que forman la ciudad antigua: La calle Mayor y la calle Pequeña (sí, el nombre les debió suponer un gran esfuerzo), donde se pueden observar algunas fachadas interesantes. Ambas calles se comunican a través de la calle Travesera y se unen, finalmente, en la plaza de San Salvador. Más adelante sólo queda la puerta del recinto amurallado desde la que se baja a la ciudad nueva.

Una vez que has vuelto al parking del castillo, puedes coger una pista de tierra por la que a 1,5 km se llega a la Cruz Cubierta. Es un templete circular en el que hay una columna que representa el árbol y la cruz del Sobrarbe, símbolos de la comarca y que aparecen en el escudo de Aragón. Este monumento recuerda la batalla de Sobrarbe que tuvo lugar en el año 724 entre cristianos y musulmanes. Cuenta la leyenda que una cruz luminosa apareció sobre una encina y animó a las tropas cristianas para reconquistar la ciudad. La conmemoración de estos hechos se realiza cada dos años (el primer domingo de septiembre) y se conoce como “La Morisma”. Nunca he estado durante esta fiesta pero por lo que he leído, existe documentación de que estos hechos eran ya representados desde el siglo XVII, un día junto a la Cruz Cubierta y otro en la Plaza Mayor. 

DÓNDE COMER
Y cuando os hayáis quedado maravillados con esta pequeña ciudad atrapada en el tiempo, podéis ir a comer a Fonda Carrera. No está en Aínsa pero sí muy cerca, en Labuerda (a 4 km), el siguiente pueblo en dirección a Francia. Está en la plaza mayor del pueblo, al lado de la iglesia. Según mis padres, he comido allí varias veces. Yo sólo recuerdo la última, este mismo año, y puedo atestiguar que se come muuuuy bien (en cantidad y calidad) y no te piden un riñón al irte. No recuerdo exactamente a cuánto salimos por cabeza pero unos 15-18 euros. Merece la pena darse el homenaje. El menú consta de dos platos pero entre el primero y el segundo te traen unos platitos de picoteo, como entremeses, y una ensalada para acompañar el segundo plato (asados y cocina de montaña, pescados…). ¡Ah! Bueno, y luego el postre. Vamos, que te pones hasta las orejillas. Es recomendable reservar pues suele estar lleno. También tienen habitaciones pero como nosotros somos fieles al Apolo no os puedo decir.

Para terminar y como seguro que os habéis quedado con ganas de más, os sugiero tres caminos que parten de Aínsa: hacia el norte por la carretera paralela al río Cinca que sube hacia Bielsa, el valle de Pineta y Francia (no sin antes pasar por el Cañón de Añisclo) o la que parte paralela al río Ara y que va hacia Broto y Torla para entrar en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Torla - Entrada al Parque Nacional de Ordesa


Si os decantáis por ir al sur, os recomiendo el Parque de la Sierra y Cañones de Guara, los alrededores de los embalses Mediano y El Grado (donde se encuentra el Santuario de Torreciudad, del Opus) y Alquézar.

Alquézar



Ahora me diréis que porqué no escribo sobre estas cosas más a menudo… La respuesta es fácil: me lleva muuucho tiempo y ya sabéis que soy incapaz de escribir sólo cuatro líneas. Y no porque no sepa de lo que hablo pero sí que me gusta documentarme un poco (os aseguro que las fechas y lo alto de las torres no me lo sé de memoria, que no soy guía turística). Y que a las cosas hay que darles el toque personal, ¿no?
 

04 abril 2010

Santificarás las fiestas

Para los madrileños (y otras muchas provincias) hoy se acaba la Semana Santa y, siendo Domingo de Resurrección, voy a aprovechar para darle algo de vida a este espacio que he dejado muerto durante demasiado tiempo. Hace justo un mes se dio el “y al tercer mes resucitó” (no escribía desde diciembre…) pero fue sólo un amago de recuperación.

Sí es cierto que pretendía haber hecho una pequeña actualización la semana pasada pero, como reza el título de este post, he sido “buena” y he hecho caso al tercer Mandamiento: me he dedicado a descansar. A descansar a mi manera, claro, lo que significa coger la carretera y no parar hasta la vuelta.

Estos días lejos de casa (está visto que el blog únicamente revive cuando hay días de vacaciones, tanto si salgo de casa como si no, pero se nota que tengo tiempo para pensar) me han permitido ir apuntando cosillas para iros contando en las siguientes entregas. Por supuesto, tendrán algo que ver con lo que he visto y/o aprendido en estos días “santos”.

Y es que ha sido una Semana Santa “rara”: no he comido todavía ninguna torrija (mi dulce preferido junto con el Roscón de Reyes), no he visto procesiones y me he encontrado todas las tiendas abiertas (dentro de lo que es el horrible horario europeo) porque en La France no era fiesta.

El destino elegido en esta ocasión se intuía dudoso. Dos posibilidades barruntaban mi cabeza: volver a Aínsa y los Pirineos o descubrir Carcassonne y el sur de Francia. Aínsa, el Sobrarbe y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido son uno de mis lugares preferidos de España y ya hacía 9 años que no iba; y el sur de Francia es un destino apuntado en la lista de lugares pendientes desde hace bastante tiempo… Al final, echando cuentas de días, me decidí por un par de días a Aínsa y cuatro al sur de Francia.

Estos próximos días os iré contando cositas de estos lugares que merecen, y mucho, la pena.

¡Que tengáis un buen inicio de semana! Take it easy!

15 diciembre 2009

Magosto en Balboa

Como ya estamos situados en tierras leonesas (y quien no lo esté que lea el post anterior), os cuento sobre el Magosto y, concretamente, el de Balboa.


Se trata de una fiesta que, dicen algunos, tiene origen celta pero básicamente se trata de celebrar la cosecha y recogida de la castaña, auténtica protagonista de la fiesta junto con la música (celta, por supuesto). No soy, para nada, una entendida en esta música pero tenía curiosidad por ver como era la fiesta dentro de las pallozas, las construcciones típicas de la zona. Las pallozas son casas o cabañas de piedra con tejado vegetal hecho por escobas. Como complemento a este párrafo (viajero) cultural os diré que las pallozas son similares a las “brañas” aunque éstas últimas se encuentran en Asturias y toman el nombre del término genérico que se da en la zona de Somiedo a los pastos de uso libre. A veces se confunden pero la utilidad no era la misma: las brañas se utilizaban/utilizan para refugiar al ganado durante determinadas épocas del año mientras que las pallozas eran viviendas en las que animales y personas compartían techo. Así se podía aprovechar el calor desprendido por el ganado para soportar el frío invierno de esta zona.

Para quien quiera darse un paseo por esta zona de los Ancares, los mejores ejemplos de pallozas se encuentran en: Piornedo, Campo del Agua (espero que hayan podido restaurar el conjunto de pallozas de este pueblo pues estaban muy dañadas la última vez que pasé por allí), Balouta, Burbia, Suárbol, O Cebreiro...

Pallozas en Balouta, región de los Ancares (León).

Palloza de O Cebreiro (Lugo). Actualmente utilizadas para refugio de los peregrinos camino de Santiago de Compostela.

Interior de una palloza-museo en (creo recordar) Piornedo (Lugo).


En cuanto a la fiesta, el plan era que grupos de música celta de distinta procedencia se turnarían en conciertos desde las 8 de la tarde hasta las 2 de la mañana. Pues bien, el primer día llegamos a Balboa sobre las 9:30 de la noche y aquello estaba… pelín muerto. Había gente, sí, pero nada que hiciera suponer que aquello era una fiesta. Grupitos de amigos tomando cañas por un lado, gente cenando en las mesas de la Palloza de Balboa por otro…pero nada de música. Mi amiga y yo no entendíamos nada. Después de tomarnos una cerveza y comernos unas cuantas castañas que te ponían de “tapa” decidimos irnos de paseo por el campo a investigar, en mitad de la noche, dónde estaba la Palloza de Chis.

Cuando llegamos allí nos encontramos con un hórreo de madera (no como los de Galicia que son de piedra) y una palloza aún más grande que la anterior, pero con todavía menos gente.

Después de tomarnos algo allí y teniendo una bola de castañas en el estómago, le pregunté a la camarera por la dichosa fiesta:

- ¡Ah, pues es que yo también soy nueva aquí! Pero mi jefe me ha dicho que se animará esto sobre las 2 de la mañana…

Ahí iba a estar yo esperando hasta las tantas a que unos tíos terminaran de enchufar cables y que la gente quisiera llegar a llenar la palloza (sobre todo con el cansancio de haber estado todo el día visitando León y Ponferrada). Nos volvimos a bajar a la Palloza de Balboa, no sin antes tener una interesantísima conversación con una vaca del lugar (es lo que tiene estar hasta el moño de esperar a que “empiece la fiesta” y tener un atasco estomacal por culpa de las castañas).

Al llegar de nuevo a la primera palloza nos dimos cuenta de que algo había cambiado. ¡Había música en directo! Nos hicimos con otra bebida y un par de sillas y ya estábamos listas para disfrutar del espectáculo. Pero el espectáculo fue ver a unos cuantos tiarrones vestidos con chalecos hechos de peluche, falditas y las canillas al aire porque lo que fue el concierto duró bastante poco: Tres o cuatro canciones a base de gaitas y panderetas y unos cuantos espectadores ansiosos de fiesta bailando y pegando brincos y se acabó.

Parece ser que en unos minutos iba a tocar otro grupo pero mi amiga y yo decidimos que ya era hora de irse a la camita. La fiesta nos había decepcionado.

08 diciembre 2009

De puente a puente y escribo porque ya toca

Es curioso que hace dos meses comencé este blog aprovechando un puente que pasé en casa y en el que estaba más aburrida que una ostra; hace un mes hubo otro puente en el que no escribí porque no estuve en casa y, hoy, estando again de puente (aunque para mí no lo ha sido pues me ha tocado trabajar), vuelvo a aprovechar para escribir. Como en su momento no lo hice y alguno ya me reprochó (y vaticinó) que podía sentarse a esperar tranquilamente para enterarse de mi escapada, os relataré ahora un poquito de a lo que me dediqué durante el puente de la Almudena.

He de empezar diciendo que si hace tiempo me hubiera acostumbrado ya a poner la fecha en todo lo que escribo y/o apunto, ahora no estaría rebanándome los sesos intentando acordarme del inicio de la historia que os voy a contar. Pero bueno, como el tiempo es efímero, tampoco importa tanto saber cuándo empezó todo.

Fue allá en primavera que, en mi afán de seguir conociendo gente y practicando idiomas (básicamente, el inglés), me acerqué un domingo con dos amigas a un bar donde se hace lo conocido como “intercambio de idiomas”.

Creo que fue el último día que asistí porque encontrar a nativos no españoles era una tarea cada vez más ardua y no le veía mucho sentido a estas “sesiones”. Pero esta vez hubo algo que me traje a casa: un papelajo con una recomendación que un leonés me hizo (en inglés, eso sí):



El dichoso papelito ha estado meses y meses y meses encima de mi mesa sobreviviendo a esporádicas limpiezas profundas de papeles acumulados esperando a ser leídos, clasificados o, simplemente, ser tirados a la basura.

Pues bien, hace un par de semanas una amiga y yo conseguimos poner de acuerdo nuestras agendas y quedamos para tomar algo a la salida del trabajo. Nos conocimos hace ocho años en Oxford y en todo este tiempo sólo nos habíamos visto dos veces. ¡Dos veces en ocho años! Y vivimos en la misma ciudad… No hay excusas, ¡no tenemos vergüenza!

Después de ponernos al día de nuestras respectivas vidas, empezamos a hablar de hacer una escapada juntas y en esto que vino a mi mente el famoso papelito recordatorio de la fiesta de Balboa.

Propuse irnos a por unas cuantas castañas a León y ante la aceptación de la idea, allá que nos lanzamos a buscar alojamiento por la región de El Bierzo.

El resultado fue que la primera noche la pasamos en el Hostal Parador de San Marcos de León. Ná, un hotelito de mala muerte (tan solo 5* Gran Lujo)…

No es que seamos ricas pero aprovechamos la oferta “Tarifa única” de Paradores, que deja la habitación doble a un precio muy asequible. Nos dimos el capricho y pernoctamos en el parador más caro de España (junto con el de Santiago de Compostela).

Tras visitar la ciudad de León (de la que ya hablaré en otro momento), nos fuimos hacia el Oeste de la provincia leonesa y nos aposentamos en el Hotel Ambasmestas. Un sitio muy cuco de turismo rural que nos hizo de campamento base para el fin de semana.

Y como esta introducción ha quedado suficientemente larga como para no ser una introducción, a pesar de tener que haber publicado esta entrada hace semanas (cuando la escribí) y aunque lo hago hoy con mucho retraso y sentimiento de culpa, será otro día cuando os cuente a qué es a lo que fuimos a las tierras bercianas. ¡¡Buenas noches!!